Finalmente, este proyecto de ley viene a dar por alcanzado el objetivo del gobierno porteño de poder comenzar a ejecutar ambiciosas obras de infraestructura social dentro del marco del FOISO que oportunamente había sido aprobado por la Legislatura pero que lamentablemente, a pesar del sólido comportamiento fiscal de la Ciudad, no pudo contar con el aval del Gobierno Nacional. A partir de ahora, la administración porteña podrá disponer de recursos útiles para financiar aquellas obras que se precisan realizar.
Por último, quiero subrayar que esta ley no deja lugar a manejos discrecionales de los recursos públicos y da previsibilidad a las acciones de gobierno.
Pero sobre todo, las obras que se detallan en esta ley tienen un innegable carácter social y un alto impacto urbano que vendrá a subsanar años de desidia en cuestiones de inversión en infraestructura para los vecinos. A modo de ejemplo, basta señalar que se prevé destinar cien millones de pesos para el instituto de la Vivienda.”